El mercado de trabajo.
http://www.eleconomista.com.ar/2013-05-el-mercado-de-trabajo/
"> INSERCION LABORAL JUVENIL
La Inserción socio-laboral juvenil
Participar en el mercado laboral
Para un joven que ya finalizó el colegio secundario, ¿es muy difícil conseguir un trabajo? ¿Qué situación se les presenta a aquellos que lo consiguieron? ¿Son empleos de calidad? ¿Qué influencia tiene la clase social a la hora de buscar un trabajo?.
Una de las dimensiones centrales en la vida de un joven es el estudio. Después de cumplir con la educación básica, el trabajo alcanza esa importancia. En este módulo vamos a ver algunos datos estadísticos sobre la situación de muchos jóvenes que hoy en la Argentina trabajan o buscan empleo. La primera distinción que realizamos es entre quienes participan o no del mercado de trabajo. Con respecto a la participación en el mercado laboral, se pueden distinguir tres categorías:
-Ocupados: aquellos que están trabajando -Desocupados: no trabajan, pero están buscando -Inactivos: no trabajan ni están buscando trabajando
Vamos a trabajar sobre la llamada Población Económicamente Activa (PEA), en particular sobre los jóvenes de 15 a 29 años.
El mercado de trabajo es un espacio público donde interactúan tres actores: los trabajadores, los empleadores y el Estado.
Este último interviene, por acción u omisión, introduciendo normas sobre la contratación de la fuerza de trabajo.
Además, genera derechos y obligaciones tanto para los empleados como para los empleadores.
No todos los trabajos son iguales y las diferencias principales se dan a partir de cuánto se gana y de cuáles son sus condiciones.
Podemos distinguir tres clases de empleos:
CALIDAD
Son empleos en relación de dependencia o independientes donde se realizan los aportes previsionales y para los beneficios sociales. Los ingresos de estos trabajos están por encima de lo mínimo necesario (a partir de la llamada Canasta Básica de Indigencia)
PRECARIOS Son empleos en relación de dependencia o independientes sin aportes previsionales ni beneficios sociales.
Se caracterizan por la inestabilidad. Los ingresos de estos trabajos están por encima de lo mínimo necesario (a partir de la llamada Canasta Básica de Indigencia).
MARGINALES
Son empleos en relación de dependencia o independientes sin ningún tipo de aportes a la seguridad social.
Sus ingresos están por debajo de lo mínimo necesario (a partir de la llamada Canasta Básica de Indigencia). Incluye también a los que trabajan o son asistidos dentro del marco de planes sociales.
Fuente: Re-elaboración en base a Salvia, Stefani y Comas, (2007)
La inserción laboral es un proceso formado por una cadena de primeros empleos. Podemos decir que de estas primeras experiencias surgen ciertas pistas acerca del funcionamiento del mercado laboral y también orientaciones que les permiten a los jóvenes definir su perfil de inserción.
En esta etapa se van disipando ciertos interrogantes iniciales (¿En qué quiero trabajar? ¿Qué me hace falta para lograrlo? ¿Qué puedo hacer mientras tanto?).
También se van definiendo futuras trayectorias laborales. Aplicando una mirada al contexto, el camino para los iniciados no es nada sencillo. Hay datos que demuestran que la tasa de desocupación entre los jóvenes de 15 a 29 años es más alta que para otros grupos de edad. Pero no sólo los afecta el desempleo, sino que también tienen problemas para conseguir un buen empleo estable.
Enfoque 1: Los jóvenes son demasiados y van muy rápido… Pensemos que un desocupado es quien no tiene un trabajo y está buscando uno. Esa es una situación muy común para muchos jóvenes que recién egresan del secundario.
A veces lo encuentran, pero no es lo que les gusta o es un empleo que no les otorga todos los beneficios.
Algunos teóricos argumentan que es una situación momentánea debido a que el mercado de trabajo recibe muchos jóvenes demandando empleo y necesita tiempo para ajustarse.
Enfoque 2: Los jóvenes tienen que aprender más…
Otros teóricos explican que las posibilidades de ubicarse en un mejor empleo dependen de las capacidades de cada uno.
Sostienen que los jóvenes tienen serias dificultades educativas porque no saben lo suficiente o no tienen los conocimientos que demanda el mercado.
La falta de “capacidades” entonces es lo que les ocasiona problemas para conseguir buenos empleos ¡Y a veces para conseguir cualquier tipo de empleo!
El siguiente cuadro te muestra la incidencia de la educación en el tipo de inserción a partir de los 18 años.
Te proponemos una distinción muy simple: entre aquellos que han terminado el secundario y aquellos que no lo han concluido.
Se supone que esta variable incide en qué clase de empleo van a conseguir.
Enfoque 3: Una visión más amplia
En los ejercicios anteriores y en lo que fuiste leyendo, pudiste observar que todos los enfoques tenían algo en común: intentaban explicar las dificultades de los jóvenes a partir de alguna característica propia, como su nivel educativo o su conducta errática al entrar al mercado.
Pero hay otros enfoques que sostienen que las amplias oportunidades de inserción laboral que ofrecía la educación y el mercado laboral se redujeron de manera significativa.
En las últimas décadas en la Argentina se han dado una serie de cambios sobre la estructura social, que han hecho que el acceso a un buen empleo sea más restringido. Si bien una buena educación terciaria puede ayudar a mejorar las oportunidades laborales, no todos los jóvenes provienen de hogares que puedan sostenerlos económicamente, mientras continúan sus estudios. En definitiva, esta mirada nos permite percibir que las condiciones del mercado de trabajo se han vuelto más excluyentes.
Los que terminaron o no el secundario es de 38%. Es decir, más de la mitad de los trabajadores jóvenes no puede conseguir un empleo de calidad y esta situación quizás se mantenga o agrave con otros grupos de edad. Esta mirada más estructural no niega los datos que hemos visto en los cuadros anteriores, pero nos indica que hay que verlos en perspectiva. No todos los jóvenes de los distintos sectores sociales son afectados por los mismos problemas ni de igual manera.
Situación ideal: todos los jóvenes de esta edad están en el colegio o apenas lo han terminado.
Pocos están trabajando y recién empiezan, por lo que muy pocos llegarían a tener empleos de calidad.
Por lo tanto:
•La tasa de asistencia debería ser mayor al 80 %. • La de actividad no debería alcanzar valores muy altos, la mayoría esta estudiando en el colegio. Son pocos los jóvenes que trabajan. • Como están o estudiando o trabajando, la tasa de exclusión no debería de llegar ni a las dos cifras.
ACTIVIDAD
Consigna: I.- Leer la nota
LA CRISIS PROVOCO UN DETERIORO DE LAS CONDICIONES LABORALES Desempleo juvenil
La pérdida de puestos de trabajo afectó más a los estratos bajos y a los jóvenes. La principal dificultad de los jóvenes no pasa tanto por ingresar al mercado sino por mantener el empleo. Por Natalia Aruguete Por efecto de la crisis económica no sólo se perdieron puestos de trabajo en la Argentina sino que se deterioraron las condiciones laborales. Los más afectados son los estratos bajos y los jóvenes. Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, realizado por Eduardo Donza, afirma que, entre los trabajadores de sectores bajos, sólo el 16 por ciento conserva puestos con plenos derechos frente a un 60 por ciento en sectores medios. Y más de un tercio de los pobres accede a ocupaciones precarias. La situación de los jóvenes es más compleja. Su nivel de vulnerabilidad laboral respecto de los adultos aumenta en tiempos de bonanza y baja en contextos de alta desocupación. Entre 2003 y 2007, la desocupación joven disminuyó un 28 por ciento. En 2007 –último período para el cual se dispone de datos del Indec–, la desocupación joven era del 24 por ciento, más del doble de la general (10%) y tres veces la de los adultos (7%). El estudio de la UCA agrega datos recientes en base a un relevamiento realizado en mayo. El resultado fue que el desempleo juvenil (16%) duplica el de los adultos (8%). Y sólo el 36 por ciento cuenta con derechos laborales plenos frente a casi la mitad en los adultos. Mientras que el nivel de precarización e inestabilidad laboral es similar en ambos. Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social (UCA), señaló a Cash que “la diferencia entre jóvenes y adultos es coherente con las particularidades específicas del mercado de trabajo de cada grupo. Los jóvenes presentan, en comparación con los adultos, una menor experiencia laboral y una menor antigüedad en el empleo. Esto hace que se les propongan tareas de menor nivel de calificación y que sean los últimos en ingresar. En consecuencia poseen relaciones laborales más precarias o no registradas, y son los primeros en ser cesanteados”. En un escenario de desempleo masivo, como lo fue la segunda mitad de la década del ‘90, todos los grupos etarios son alcanzados por esta situación y se achican las diferencias de oportunidades para ingresar al mercado, según explica el investigador Pablo Pérez, del Ceil Piette del Conicet, en su libro La inserción ocupacional de los jóvenes en un contexto de desempleo masivo. El caso argentino entre 1995 y 2003. Las principales dificultades de los jóvenes no pasan tanto por ingresar al mercado sino por mantener el empleo, porque existe un mayor nivel de rotación que entre los adultos. Pérez opinó que esta mayor movilidad no es voluntaria sino que “responde a la forma de gestión de la mano de obra por parte de las empresas”. Según el economista del Ceil Piette, algunos rasgos sobresalientes de este aspecto son: 1. El rol de los ingresantes jóvenes no es esencial en vista de sus menores conocimientos específicos, por lo cual son ubicados en actividades periféricas dentro de las compañías. 2. El costo de despido es menor –debido a su poca antigüedad y falta de derechos laborales–, por lo que son los primeros en quedar sin sus puestos cuando baja la actividad económica. 3. Suelen ser contratados en ramas que funcionan, informales, con menores salarios, baja productividad y una importante rotación, como el comercio, la construcción, los servicios personales o el servicio doméstico. “La postura ortodoxa de culpar a la víctima señalando que la rotación laboral juvenil es voluntaria no se adapta a América latina. Puede caber para la clase media o alta, pero no para la clase baja”, aseguró Pablo Pérez en diálogo con Cash. Dentro del grupo de 15 a 25 años, los que más dificultades tienen son los jóvenes que viven con sus padres, ya que los jefes de hogar están obligados a reducir el tiempo de búsqueda de un trabajo; las mujeres, que quedan relegadas con el argumento empresario de que el hecho de que tengan hijos aumenta el ausentismo y, fundamentalmente, los sectores de nivel socioeconómico bajo.
II.- Contestar las siguientes preguntas:
1-¿Cuanto fue el desempleo juvenil en Mayo?
2-¿Que diferencia hay cuando se compara a los jóvenes con los adultos?
3-¿Cuales son los rasgos sobresalientes de como las empresas consideran a los jóvenes?
Video: como hacer un curriculum vitae.








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